Confesiones Integra Ven que te cuento

Integra y trasciende… mi mantra

Sí, así es. Estas dos palabras simbolizan el camino de sanación que se expresa en todas sus dimensiones. Es tan sagrado para mí, que ha dado nombre a este espacio virtual, y quiero explicarte el concepto por si pudiera servirte a ti también como referencia interna. 

Integrar…

Integrar es eso que permite incorporar una mirada amplia sobre todo lo que es, lo que el ego (mío/tuyo) reconoce y lo que no. Es lo que impulsa a mirar lo incómodo, entendiendo por incomodo todo aquello lo que mola más que permanezca invisible, lo que pica en los ojos y retuerce las tripas.

Lo contrario a integrar es la negación (rechazo o exclusión), que en mi vida se ha manifestado en diferentes momentos y ámbitos: el colegio (sufrí bullying) y en mi profesión (llevo 15 años trabajando en el ámbito de la exclusión social). También en personas cercanas y en mi historia familiar se han manifestado dinámicas de exclusión.

Hace más de una década empecé a incorporar al concepto de integración una dimensión más amplia (no solo social, sino interna), mediante el autoconocimiento y el desarrollo espiritual, gracias a bajar a las sombrías galerías de mi inconsciente.

Al tiempo me di cuenta de que tenía la facilidad de acompañar a otros también en sus viajes interiores. Integré, de nuevo, miradas, mediante formaciones diversas.

Descubrí que en mi profesión y en mi mundo interno hago lo mismo… mirar lo que a la inmensa mayoría se resiste a mirar, abrazar lo que se evita a toda costa tocar.

El mundo social que tenemos es una representación del mundo interno que no atendemos. Solo es un nivel tangible que nos muestra lo que adentro nos cuesta identificar.

Y trascender…

Trascender es para mí el camino real de la vida. Aunque el mundo se experimente en un plano horizontal, con una línea temporal con pasado (atrás) y futuro (delante), la vida en realidad tiene un plano vertical que nos hace trascender en los niveles de conciencia o niveles de comprensión, y conectarnos a la fuente, que es amor y felicidad en sí misma.

La trascendencia la entiendo como el plano vertical de la superación. Si la segunda busca que algo pase (quede atrás), la primera te permite usarlo de impulso hacia arriba, hacia paradigmas superiores, filosofías o maneras de ver la vida más elevadas.

Está íntimamente ligada al concepto de soltar, de desprendimiento, de dejar ir, de liberación…

Recuerda a la necesidad de desprenderse para que algo hundido salga a flote, o para que un globo se eleve.

Qué va primero

Pues no tengo ni idea de cuál viene antes. Creo (solo creo, en base a mi experiencia) que las dos se dan de manera simultánea. Integrar te permite poner todas las piezas de un puzzle y ver la imagen completa, trascendiendo así esa sensación de “vacío”, “carencia” o “in-completitud”. Y esa nueva imagen te pedirá después seguir ampliando la imagen, los márgenes, y necesitarás seguir colocando piezas, tanto a los lados como por encima…

Realmente conocerse es eso: completar un puzzle. Un día descubres que lo que tú eres incluye al puzzle, y que el puzzle es gracias a ti. Sin huecos, sin vacíos…

Y así, integra y trasciende se convierte en una especie de recordatorio de que el camino es siempre en esa dirección.

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