Reflexiones Ven que te cuento

El autoconocimiento es un compromiso sagrado

Están muy de moda las terapias alternativas y las herramientas dedicadas al Autoconocimiento y el Crecimiento Personal.

Estaremos de acuerdo en que esto aporta unos beneficios magníficos a nivel individual y colectivo, pues nos acerca a conocimientos y paradigmas reservados a muy pocos en momentos anteriores de la historia.

Pero, como todo, esto tiene su cara B: un exceso de consumo de terapias y herramientas, casi convertidas en el entretenimiento del siglo XXI, a menudo sin ningún afán por profundizar demasiado. Ahora bien, si no sabes dónde tienes tu luna o qué eneatipo eres, pareces el rarito del grupo…

Mapas vs. Territorios

El pasado año creé una mentoría grupal que llamé las Bases el Autoconocimiento. Entre los objetivos de este proceso estaba el de desmitificar el autoconocimiento y abordarlo con el compromiso que merece.

Conocerse no es un juego, requiere de responsabilidad, es un proceso sagrado que busca aproximarnos a nosotr@s mism@s como seres espirituales que somos.

No va de reconocer nuestros rasgos de carácter, o saber 4 curiosidades sobre nuestras herencias genealógicas. Va de tener la intención de indagar profundo en ello, de asumir la autoobservación como una manera de estar en el mundo y de relacionarnos con él, con los demás y con nosotr@s mism@s. Va de bucear en nuestras galerías subterráneas, de mirar a los ojos nuestros mayores temores, de desmenuzarnos y dejar de excusarnos. Va de atrevernos a dejar de ser para empezar a SER, de hacer de nuestra vida LA VIDA que vinimos a VIVIR, de afrontar los retos que nuestra Alma pactó antes de encarnar, aceptando, confiando y honrando el para qué fue así.

Lo demás sólo son mapas, muy útiles -¡¡muchísimo!!- si se utilizan como coordenadas para transitar el territorio. Y muy inútiles si se usan para coleccionar, etiquetarnos de manera divertida o decir “yo es que ya sé / ya he”.

El Autoconocimiento es depurar y sanar, abordar las heridas de infancia, no ahora, sino siempre, porque aparecerán sus influencias recurrentemente, durante mucho tiempo. También es abordar y trascender heridas colectivas, contribuyendo al desarrollo de una conciencia mayor. Así que, repito, no es un juego de niños, sino una decisión adulta y difícil en muchos momentos.

Si bien la responsabilidad de quienes acompañamos procesos (terapeutas, coaches, etc.) es esencial para no banalizar los procesos y convertirlos en meros productos de venta, apelo sobre todo a la responsabilidad de quien se inicia, por voluntad o necesidad, en su viaje interior. O sea, a la tuya, que estás leyendo estas líneas, que eres tu únic@ compañer@ incondicional hasta el día en que dejes este cuerpo.

Lo que marcará la diferencia no es conocer todos tus mapas -aunque esto te ayude-, sino el compromiso propio hacia pilotar tu propia nave y adentrarte en tus territorios inexplorados.

Si algo de esto te resuena mínimamente, te pido por favor que lo revises. Estás a tiempo de rectificar la dirección y re-dirigir tu energía de un modo más consciente y responsable. Tu Yo del futuro te estará eternamente agradecid@. Palabrita.

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