Sobre la relación de ayuda

Cuando hablamos de ayudar a los demás, ya sea en una relación personal o en un contexto profesional, es importante tener claro lo que es y lo que no es ayudar.

Empezaré por lo que no es ayuda. Ayuda no es anticiparse al otro; no es decirle lo que opinas de lo que hace, o de las personas con las que se relaciona “porque te preocupas por él”; no es vaticinar su futuro cercano “como siga así”; no es decirle lo que le conviene; no es adivinar sus necesidades “porque le conoces lo suficiente”; no es “obligarle” a hablar aunque no quiera porque “le va a hacer bien”; no es mostrarle sus limitaciones y carencias; no es alimentar el drama de lo que te está contando.

¿Reconoces alguna de estas situaciones o patrones en ti o en alguien cercano a ti?

Por el contrario ¿qué es la ayuda? Ayuda es hacer saber al otro tu disponibilidad, haciendo saber también que tiene total libertad para contar contigo o con quien él considere; es intervenir únicamente si te lo demanda; es opinar con cautela sólo si te lo pide (y a veces ni eso); es poner el énfasis en sus recursos personales; es confiar en sus tiempos, en su proceso personal, en la validez de sus decisiones; es respetar sus silencios; sugerirle con mimo aquello que pueda hacerle reflexionar sobre el tema en cuestión; es tratar con honestidad las limitaciones propias en la ayuda que se ofrece y saber retirarse si uno no se ve capaz de acompañar con calidad.

Tod@s hemos pecado de, o sufrido, las tendencias ayudadoras que no son ayuda y, sin embargo, a excepción de algunas personas que puedan gustar de poner en manos de otros su bienestar, a la mayoría nos ha hecho sentir mejor cuando nos han abordado de la segunda manera, ¿estás de acuerdo?

Es un tema para reflexionar y al que prestar una gran atención en pos de unas relaciones saludables ya que, normalmente, el primer estilo de ayuda suele esconder inseguridades, sentimientos de inferioridad, autoestima baja, etc., de la persona que ayuda, que busca cubrir sus propias carencias mediante el sentimiento de utilidad y la mirada agradecida del otro.

Los profesionales de la ayuda, como personas humanas que somos, no nos libramos de nuestras heridas, ni necesariamente de dejarnos llevar por el ego en algunos momentos. Sin embargo, hay una gran diferencia entre quienes son honestos y se comprometen consigo mismos y con su propio proceso de sanación, y los que no. Por eso es importante que cuando busques un profesional (del ámbito que sea) te quedes con aquel con quien te sientas visto y respetado.

Yo me comprometo contigo a respetar tus ritmos y decisiones, y te ofrezco un espacio de confianza y seguridad en el que trabajaremos siempre desde quién eres tú, teniendo en cuenta tus necesidades de cada momento.

Si este post, además, te sirve para la observación de tus relaciones personales y para la autoobservación, ¡te felicito por ello! Te invito a comentar lo que desees aquí abajo. ¡Gracias!

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