Unir los pedazos rotos – Sobre el Duelo

Hace unas semanas escribí un breve post sobre el duelo en Instagram. Estos días he vuelto a pensar en ello, porque la vida es tan sabia que busca recordarnos, con caprichosas sincronías, aquellos sucesos importantes que vivimos en el pasado. A mí, particularmente, esta semana me ha recordado algunas pérdidas.

El proceso de duelo

Un proceso de duelo no es únicamente la despedida de un ser querido. En toda pérdida, ya sea de una persona (por fallecimiento, distanciamiento físico, o ruptura…), ya sea de un espacio habitado (una casa, un país, un espacio de trabajo…), de una parte de nuestro cuerpo, de una capacidad funcional que nos daba autonomía, de una sensación de bienestar y/o seguridad que nos sostenía (económica, de salud, pertenencia a un grupo…) hay una parte de nosotros que perdemos junto a ello: expectativas, ilusiones, proyectos, intercambio de afecto, autoimagen…

El proceso de duelo se me antoja un trabajo de costura de patchwork, en el que retales de telas se entretejen para formar una nueva pieza. Es decir, un trabajo importantísimo a realizar es la atención a esas partes nuestras heridas, dolidas, quebradas, que se quedan por el camino. Hace falta regresar a ese dolor, atender esa emoción asociada, y reconstruir, volver a tejer con hilos de amor nuestros pedazos. Hace falta enfocar el trabajo a la aceptación de que nuestra vida, y nosotros, no volveremos a ser los mismos, pero eso no necesariamente significa que seamos “menos”, “peores” o “insuficientes”: significa que debemos adecuar la pupila a una nueva imagen, una nueva luminosidad, a una nueva realidad. Nos invita* a que nos dejemos abrazar por ella y la convirtamos en nuestro manto de experiencias, protector y confiable. Y así… con cada cachito que la vida nos arranque.

Dedicarle tiempo a esa manualidad del alma, elegir con cuidado los cachitos, retocarlos y hacerlos encajar junto a los otros cachitos, es arte en estado puro, una respuesta creativa y amorosa en la que se manifiesta -a la vez que potencia- nuestra sabiduría espíritual.

Y es que, como dice el Dr. Hawkins “lo que para el ego es una pérdida, es una ganancia para el espíritu”.

Cuídate, el dolor no desaparece por no atenderlo, solamente emerge de maneras más inconscientes y sutiles, pero esas maneras normalmente nos manejan y limitan mucho más que el propio dolor sentido. Invierte el tiempo, la energía y el dinero necesarios en buscar tu espacio de reparación.

*El concepto de “invitación” es el que Frank Ostaseski utiliza para hablar del duelo, en su libro “las 5 invitaciones”.

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