Coronavirus, la oportunidad de estar presente

Ya llevamos más de una semana de confinamiento y algunos días más de pandemia. A estas alturas, quien más y quien menos se ha ido dando cuenta de que esta situación nos va a cambiar la vida, tanto a nivel individual como global, tanto a nivel de conciencia como estructural, tanto a nivel relacional como material.

Cada cual va aterrizando a su ritmo en la realidad polifacética que el Coronavirus nos está trayendo: algunos se lo toman a risa y como algo pasajero, otros buscan culpables constantemente, y otros sienten que su vida es un suelo que se abre bajo sus pies.

Esta experiencia ya nos está confrontando a cada uno con diversas cuestiones hasta ahora no atendidas. Todos vamos a pasar por situaciones de pérdida, ya sea de la estabilidad laboral y seguridad económica, ya sea por la separación temporal o definitiva de seres muy queridos.

Esta situación también nos está ofreciendo muchas oportunidades: no son pocos quienes están adquiriendo rutinas físicas y alimenticias saludables, quienes están conociendo disfrutando sin prisas de sus hijos, quienes están conociendo mejor a sus vecinos, o quienes están aprovechando para estudiar, leer, hacer manualidades, música, ver películas e incluso “perder el tiempo”.

La realidad es muy diversa y subjetiva, y todas sus versiones son realidad también. Por ese motivo, y dada la complejidad que entraña la situación en la que nos encontramos, ampliar la óptica e intentar entenderla con sus múltiples caras es la mejor manera de comprender, empatizar, dejar ir y crecer en muchos aspectos.

A continuación te explico algunos niveles de tu vida en los que puedes poner atención para ampliar dicha mirada.

EMOCIONES

Es importante atendernos a nivel emocional. Por una parte, atender las emociones que nos perturban, como el miedo, la tristeza, la ira o la desconfianza. Es importante no negarlas y no bloquearlas, pero también no regodearnos en ellas y evitar la sobreexposición a mensajes que las alimenten (noticias, Redes Sociales, conversaciones de Whats App).

Por otra parte, también es importante conectar profundo con las emociones positivas: alegría, confianza, amor, serenidad… y realizar actividades que nos ayuden a anclarlas, como la meditación o cualquier tipo de expresión artística (escritura, dibujo, baile, música…). Es importante no confundir las emociones positivas con la euforia derivada de la sobre-estimulación sensorial a través del consumo constante de entretenimiento.

Las emociones van a ir cambiando y oscilando a lo largo del proceso, que va a ser largo, tanto en el confinamiento como en la situación posterior. Y es importante darnos el permiso de sentir todo lo que surja, sin juzgarlo, y sin usarlo como pretexto para maltratarnos y maltratar a los demás.

ACTIVIDAD Y ENTRETENIMIENTO

Llevamos una vida frenética, cargada de trabajo, actividades, eventos, encuentros, quehaceres varios… y por primera vez se nos pide que paremos. Tal y como explican muchos especialistas, es importantes estructurar el día y aprovechar a hacer todo aquello que normalmente nos vemos obligados a dejar de lado. Sin embargo, es importante que entendamos que, si sustituimos la sobreactividad social por la sobreactividad digital, corremos el riesgo de mantenernos en el mismo punto de inconsciencia que hemos mantenido hasta ahora.

Permítete desconectar, realizar actividades en soledad y lejos de las pantallas (lectura, meditación…). Recuerda que no hacer nada y aburrirse es un regalo que por fin podemos permitirnos.

RESPONSABILIDAD

Buscar culpables por lo sucedido no sirve de nada. Y sin embargo todos somos responsables en algún nivel tanto de la situación como de la solución. Hay tantas opiniones sobre que las cosas podrían haberse hecho, y hacerse, de otro modo como personas hay en el mundo. Pero lo único que podemos hacer, en realidad, es ocuparnos de nuestra parte: quedarnos en casa, colaborar en lo posible, cuidarnos y sumar al bien común.

Desde la visión de que lo que es fuera es dentro, es importante que reflexionemos sobre cómo nos responsabilizamos de nuestra vida, de nuestra salud… sobre cómo tomamos las decisiones, qué y a quién tenemos en cuenta cuando las tomamos, a qué precio, con qué nivel de honestidad asumimos los errores, si rectificamos y aprendemos de ellos, etc.

VÍNCULOS Y RELACIONES

En esta situación algunos podemos estar acompañados, otros solos; algunos acompañados por personas que amamos y otros por desconocidos (compañeros de piso); algunos por personas con las que disfrutamos, y otras por personas con las que compartimos vínculos dañinos…

Ésta es una oportunidad sin igual de plantearnos nuestras relaciones y vínculos afectivos: preguntarnos cómo nos relacionamos con los demás, si tendemos a mantener las distancias en nuestra vida, a aislarnos incluso, hasta donde nos involucramos en nuestras relaciones, si lo hacemos con apertura o miedo, si elegimos adecuadamente nuestras relaciones, si nos ponemos en peligro, si nos damos en exceso, si nos abandonamos por los demás, si nos cuidamos, si nos cuidan y cuidamos de manera equilibrada…

Te dejo a continuación un vídeo de Enric Corbera que me resulta sumamente inspirador en relación a este asunto de los vínculos.

LO(S) OTRO(S)

La realidad, como he dicho antes, es muy compleja. Es importante que a la hora de observar la situación podamos ser capaces de ver todas esas realidades que no son la nuestra ni la más cercana: situación laboral, confortabilidad del hogar, compañía en el hogar (desde las situaciones de soledad, hasta la convivencia con personas dependientes), etc.

Salir de nuestro micromundo (nuestra casa, nuestra familia, nuestra comunidad de vecinos…) y ser capaces de contemplar otras realidades habitualmente ajenas a nosotros, incluso el impacto a nivel planetario y medioambiental, nos ayudará a enriquecer la experiencia.

En medio de la dificultad reside la Oportunidad”

Albert Einstein

Espero que estas pautas te ayuden a reflexionar y a poner mayor consciencia a todo lo que vas a vivir y todo lo que se (te) va a mover por dentro y por fuera. Enriquecer la experiencia no es negar el dolor, sino transitarlo con atención y actitud de autocuidado y autoconocimiento.

Agradece todo lo que descubras, todo lo que experimentes, por difícil que sea. Y por supuesto, no dudes en buscar espacios en los que compartir y contrastar viviencias, así como espacios de escucha terapéutica, como la iniciativa #tescucho de la que soy parte.

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