Reflexiones Ven que te cuento

Cuestionemos las narrativas de moda para crear una realidad auténtica

Estamos en una época en la que valores como la responsabilidad, la solidaridad o la inclusión, se han incorporado al lenguaje cotidiano, muy vinculados a agendas políticas e ideológicas. Por muy positivos valores que puedan ser (de hecho, lo son), no desgranar el discurso de moda y oficial, que es tremendamente falaz, puede hacernos mucho daño.

En este artículo pretendo darte algunas pistas para que puedas diseccionar los discursos, para que estas palabras (voy a centrarme en las tres mencionadas), que en sí mismas tienen un poder enorme, no se conviertan en telarañas con las que enredarte en dinámicas perversas.

Para empezar, la inclusión -como valor y como actitud- ha de empezar por ti primero. Has de ser inclusiv@ contigo; no tiene sentido ser inclusiv@ dejándote a ti fuera del tablero de juego, rechazando/excluyendo/negando tus propias necesidades o deseos. Tú eres parte de la vida que te rodea, y principal responsable de ti mism@. No vas a poder ser responsable ni solidari@ si no lo eres contigo primero. En ese caso, estarás limitándote a adoptar una conducta concreta que alguien ha decidido que es la correcta. Pero obedecer y seguir las órdenes sin analizar las situaciones no es sinónimo de responsabilidad, y mucho menos de solidaridad.

En cuanto a la solidaridad, ha de quedar claro que DAR algo quitándotelo a ti se limita al plano de la materia, donde lo que tienes tú, no lo tengo yo, o donde no puedes estar en dos lugares físicos a la vez. Es inevitable.

Pero en los planos más sutiles del SER, allí donde existen tus emociones, tu energía vital, tus valores y principios personales, tu dignidad, tus intenciones, tus ilusiones, tu creatividad… solo puedes dar eso que tú eres, eso que te das a ti primero. No puedes dar algo que no está en ti, sería como ofrecer agua de un pozo vacío.

La responsabilidad, por su parte, incluye valorar las situaciones, tomar decisiones y asumir las consecuencias. Incluso cuando no las tomas y las delegas en otro (o en lo que sea), seas más o menos consciente de ello, estás tomando una decisión. Y debes asumir las consecuencias, y en esas consecuencias a veces se pierde algo (también esto es inevitable). Pero todo planteamiento de responsabilidad que incluya, de inicio, sacrificio o renuncia en beneficio ajeno y/o por orden externa, es mentira, simple basura mental que, como nos chirría, intentamos validar y justificar adoptando conductas o posiciones incoherentes, siéndonos infieles a nosotr@s mism@s.

No vas a ser más solidari@ por sacrificarte.
No vas a ser más responsable por obedecer.
No vas a ser inclusiv@ si excluyes sentires y necesidades propias.

Grábatelo a fuego y ve con ello hasta el final.
Y los miedos que surjan, los atiendes.
Los conflictos que surjan, los batallas… (o los pacificas, según convenga).
Y las pérdidas, las lloras.
Y la ayuda, la tomas.
Y las dudas, las indagas.

Y así, la Responsabilidad se ejerce.
Y así, la Solidaridad es un estado natural del Ser, que se sabe parte de algo más grande que nutrir y cuidar, y lo nutre y lo cuida con la misma sabiduría con que el cuerpo sabe inspirar y espirar.
Y así, la Libertad es una actitud interna que suma e impulsa, y nunca es un peligro -para nadie-.
Y la Paz deviene porque estás vibrando alto, sonando cual instrumento perfectamente afinado.

El lenguaje tiene un poder creador increíble, por eso las narrativas a las que somos expuest@s (incluyendo las internas), deben ser escudriñadas y sometidas a juicio crítico, cuestionadas y analizadas. Así podrás crear una realidad mucho más poderosa y auténtica para ti. Invertir en valentía (en la que requiere hacer este ejercicio de discernimiento), tiene un margen de ganancia infinito.


NOTA: Si quieres ahondar en este concepto, te recomiendo el libro de mi admirado Dr. David Hawkins, «El poder contra la fuerza», donde, entre otras muchas cosas, aborda el tema del lenguaje y de la verdad con que vibran diferentes conceptos aparentemente sinónimos, y de cómo se utilizan (y se pueden utilizar) con fines específicos.

1 comentario

  1. Buenas, primero muchas gracias por aceptarme en tu web, la verdad que me a encantado pero me queda mucho por leer, me siento identificado en muchas de tus palabras… y como siempre hay un “pero” parece que nunca veo la luz y ya llevo dos años solo Literalmente y no me apetece nada de nada, no quiero justificarme con la pandemia porque aquí en Menorca pues no, Por cierto tienes un nombre precioso y nada hasta aquí me encantaría contarte todo lo sucedido pero como siempre parece que me estoy lamentando, quien dijo que la vida sería fácil y llevaría un manual… bueno me despido de ti con un fuerte abrazo

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