Reflexiones Ven que te cuento

Opinión Vs. Paradigma

No es lo mismo opinar algo, tener una serie de ideas (ideología), que vivir alineado con un paradigma de vida.

El paradigma no necesita ser demostrado ni defendido, se explica por sí solo, con acciones, se alinea con una escala de valores que tampoco necesita demostrarse, sino que rige con sencillez la vida, y se revisa con discernimiento y sabiduría en base a los propios anhelos, sin culpas, con conciencia, y con la libertad para seguir ampliando el paradigma.

La ideología sin embargo solo es un conjunto de ideales, de relatos, que se expresan como si de una campaña de marketing se tratara. Como las ideas se dan a nivel del intelecto, y no están integradas en los demás planos (emocional, energético y espiritual), es fácil incurrir en contradicciones, y la escala de valores se ve constantemente alterada y contradicha, porque no aplica igual para cada una de las ideas del conjunto.

El paradigma se construye desde la experiencia interna, observada y aceptada, mientras que la ideología se adquiere desde afuera, no está validada internamente, y necesita confirmararse una y otra vez con elementos externos (circunstancias, actores).

Mientras que una responde a una verdad desvelada que aplica a la totalidad de la vida, la otra es reactiva a las circunstancias, percibe la realidad fragmentada e inconexa.

Regirnos por ideales tiene la ventaja de que nos da sentimiento de pertenencia, pero el coste es muy alto: ceder el poder, la libertad individual y la responsabilidad personal a los ideólogos, lo que nos deja vendidos ante la vida y sus circunstancias.

La mente es una de las cosas más importantes de la vida, pero solo como criada, no como ama. En cuanto la mente se adueña de ti, surge el problema: reemplaza a tu corazón, reemplaza a tu ser, se apodera de ti por completo. Entonces, en lugar de cumplir tus órdenes, empieza a darte órdenes a ti.

Osho, «El Libro del Ego».

La política de hoy en día se basa en ideologías, y por eso los valores que aplican a un campo, no aplican a otros. Ejemplos de ello son la autodeterminación y el derecho a decidir, principios que pueden aplicar a nivel territorial pero no a nivel de libertad sobre un tratamiento médico. Los mismos que un día denuncian la violación sobre el cuerpo ajeno, luego defienden tratamientos médicos obligatorios, olvidándose de lo sagrado que es el cuerpo de cada cual. Y así aplica a multitud de circunstancias.

La autoindagación y la espiritualidad es la única vía a una vida cada vez más armónica, pacífica, alegre y creativa, ya que cada vez va a necesitar menos de que nadie ni nada explique lo que ocurre, ni valide su dramático relato.

No necesitas que nadie te vaya poniendo letreros luminosos sobre lo que está bien o mal, sobre lo que deberías sentir o dejar de sentir, sobre lo que es digno o indigno, sobre qué decisiones tomar sobre tu cuerpo, tu trabajo, tu familia o tus movimientos.

Sabrás si estás en la ideología o en el paradigma si, cuando te cuestionan una decisión o tú estilo de vida, reaccionas con dolor, o con compasión.

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